Sunday, May 13, 2007

XinJiang (3): Kashgar y el borde con Pakistán.

Nuestra siguiente parada: Kashgar (Kashi). Decidimos contratar un coche que recorriera los 500 km de carretera que atraviesan la parte sur del desierto, antes que retroceder volar de nuevo a Urumqi para coger otro vuelo a Kashi.

Este camino no tiene absolutamente NADA, solo desierto y más desierto, alguna pequeña población y nada más, así es que nos toco ir dándole conversación al conductor por el miedo a que se quedara dormido de tanta monotonía y calor. La aventura termino sin problemas, después de 7 horas compartidas primero con un conductor “han” que nos dejó en manos de otro conductor “uygur” a mitad de camino y que casi se estampa contra un camión que se atravesó en un cruce de la carretera donde todo era caos entre borriquillos, bicis, coches y peatones.

Kashgar es una ciudad fascinante levantada sobre varias colinas donde se entretejen y superponen callejuelas y viviendas exclusivamente de adobe, salpicadas de mezquitas. A sus pies un gran lago y en sus alrededores hermosos mausoleos donde permanecen enterrados antiguos gobernantes uygures. Una ciudad que emana fuego durante el día a la vez que desprende una fresca brisa cuando paseas entre los vergeles por los que manan sus canales de riego. Sin duda los árabes fueron y son los grandes ingenieros de la canalización del agua y de la creación de ambientes placenteros en condiciones extremadamente calurosas.



Lo mas divertido de Kashgar fue perdernos en su gran bazar y adquirir preciosas alfombras traídas de Afganistán y Uzbequistan. Pasamos hora y horas viendo alfombras hasta seleccionar las elegidas, mientras el dueño de la tienda nos contaba sus aventuras recorriendo todos los países vecinos para portearlas a Kashi. Nos contó como tuvo que dejarse crecer la barba para que no obstaculizaran su entrada en Afganistán en la época de los problemas con los talibanes. Y todo esto en medio ingles, medio chino, medio uygur…



Desde aquí fuimos a la meseta del Pamir hasta llegar al lago Karakul y a Taxkorgan (3.600 m de altura): último asentamiento chino antes de cruzar la frontera a Pakistán.

El paisaje es sorprendente. Se entremezclan montañas áridas pintadas con suaves colores aterciopelados, surcadas por pequeños ríos y respaldadas por montañas nevadas, de entre las cuales destaca el famoso K2. Continuamos en la Ruta de la Seda, donde la población adquiere rasgos muy parecidos a los Tibetanos (y es que estamos muy cerca de Tibet), habita en yurtas (como los mongoles) y se mueve a camello (de pelo largo para soportar las frías temperaturas). Una mezcla realmente curiosa.

Disfruten las imágenes, son realmente preciosas y transmiten gran serenidad:



Como anécdota de lo poco que se identifican con China: comiendo unos pinchos morunos en una tabernilla, le dí las gracias al camarero en chino, a lo que éste me replico una repetición burlosa de mis palabras. Vamos, que no le gusto que le hablara en chino. Al marcharnos, le dije adiós en uygur, y se puso muy contento y nos dio palmas indicando que es así como debíamos hablar, en su idioma, que no es el chino…

Aquí me vestí con un kaftan adquirido en España, y de nuevo muchos de ell@s me felicitaron por la indumentaria mediante gestos de OK con la mano, algunos aplausos o sonrisa indicativa. Se alegran de ver al extranjero integrarse en su cultura. Son gente muy abierta, sonriente y agradecida.

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2 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Gemma,
Felicitaciones, cada vez mejor tus fotos y crónicas de viaje.Que lugares interesantes...En un fondo de adobe parecen resaltar aún más los hermosos colores de las vestimentas. La combinación de colores de los mosaicos y las puertas pintadas, ESpectacular.

7:08 AM  
Blogger Gemma said...

Muchas gracias María.
Me alegra que sigas disfrutando y compartiendo nuestras vivencias. Realmente este no ha sido el viaje mas hermoso, pero sí el más interesante, sin duda alguna. El mundo yugur ha sido todo un descubrimiento, que me alegra te guste.

9:26 AM  

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